domingo, 1 de mayo de 2011

No hay nada que pueda decirte. Sos libre de hacer lo que quieras. No puedo retenerte porque, simplemente no tengo el suficiente poder sobre vos ni la importancia que siempre quise tener en tu vida. No puedo pedirte que me prometas nada porque sería esperar que me defraudaras nuevamente. No puedo decirte que te quiero sin antes pensar que para vos no significa absolutamente nada. No puedo contarte sobre mis asuntos porque tengo miedo de que creas que quiero hacer que formes parte de mi lista de problemas. No quiero tenerte porque implicaría perderte. No espero que me esperes ni creo que esperes que te espere. No quiero que creas que no sos nadie, sos alguien. No sos como los que conozco, sos distinto, tenés algo y me encanta saber que no te das cuenta y puedo repetirtelo mil veces y que otras mil veces más vas a negarmelo. Entonces, mi vida ya tiene una misión. No quiero perderte de vista, en todo caso, quiero perderme para poder encontrarme en vos. No quiero que seas infeliz pero tampoco me imagino aceptando tu felicidad por tu lado, lejos de mí y todo lo que me incunve. No quiero verte al lado de nadie más pero te lo permitiría si eso te hiciese bien. No quiero nada más que tu interes constante, tus preguntas insoportables, tu egoismo, tu forma déspota de ser, tu cuerpo hecho para coincidir conmigo en cualquier lugar, tus estúpidas promesas, tus complicadas palabras y todas esas cosas que odio y amo al mismo tiempo de vos. Porque sos exactamente eso, lo que quiero y no debo, lo que deseo y no puedo. No quiero que seas una de mis contradicciones y sin embargo, te coloco entre una de ellas. Quisiera decir que no quiero quererte, que no puedo tenerte cerca, que no debería haberte conocido, que no te tolero, que no sos especial para mi, que no te necesito... pero nada de todo aquello surge en mi como un sentimiento sino más bien como una mentira. Sos la combinación perfecta entre lo que quiero y necesito, entre lo que no tengo y de lo que dependo. Sos todo aquello que no encuentro en nadie más y la verdad es que...te odio por eso, por ser único en mi vida.
Como quien huye de la situación, escape de vos para escapar de mí. Tenerte enfrente me hace verme en un espejo, ver mis dolores en los tuyos, tus virtudes en las mías y tus defectos formando la sombra que me acompaña al caminar. Me repito a diario que esto no puede estar pasandome, que tengo que evitarlo, me lo digo acostada en la cama antes de poner un pie sobre la tierra, cuando creo que sos el peor pecado, el diablo más cruel, el cielo más retorcido en el que nunca antes pude haber estado. Pero cuando me levanto, me arrepiento de todo aquello que pude haber pensado. Es como si me olvidara de todos los contra que tiene la situación y recupero la cordura diciendome que ya no hay forma de alejarte de mi, que ya no hay forma de dejarte atrás y que si acaso llegara a perderte no existirían razones de las buenas por las cuales vivir, porque no hay forma de mentirme en esto, vos siempre fuiste y serás parte de mí.


miércoles, 27 de abril de 2011


Recuerdo haberte tenido. Si, estoy segura de que te tuve. De una u otra forma, lo hice. Quisiera o no, nadie le habló de la forma en que vos le hablaste a mi alma. No se cuando te despediste de mí, creo que me perdí ese gran festín, quizás, nunca notaste que apenas lo vi en tu mirada, llore el adiós que nunca salió de tus labios. Me escondí donde no podes verme, donde tus palabras no me tocan, donde no hay despedidas ni principio y fin. No me agrada lo eterno, no, me agrada la idea de haberte tenido, un tiempo, sólo para mí, pendiente, feliz de tenerme, de estar donde estabas, de no estar en otro lugar. No me serviría de nada que estuvieses acompañandome, en el camino, a cada paso si no quisieras hacerlo, no le gustaría a ninguno de los dos vivir con el remordimiento de que hicimos de la verdad, una mentira piadosa más. No puedo negarlo, deseo a diario que el sueño que te involucra al menos dure un poco más, hubiese querido que durara más. Pero está bien. Retenerte sólo hace que esta herida duela más. Porque podría apostar a que, ya no me extrañas, ya no me necesitas y tu vida, simula estar mucho mejor sin mí. No hace falta que lo digas, a veces los hechos hablan por si solos. No me duele que sigas adelante, me duele sentir como me olvidas y junto con mi recuerdo, en tu corazón, me voy desvaneciendo. Deshaciendo. Hasta ser un pedazo de nada.

Intento creer que estas inlcuso ausente pero eso ya no me alcanza. Necesito respirar y seguir adelante pero el aire no parece correr y los caminos se achican y acortan, se cruzan y me hacen caer. He intentado levantarme y caminar cuesta arriba pero un día de cansancio y nostalgia, he visto al diablo reirse de mi, de mi estado deplorable. No lo escuche cuando hace unos pocos años atrás me dijo que eras todo lo que nunca iba a querer para mi. Una parte de mi, sigue sin querer creerle pero los hechos hablan por si solos y a él le alcanzo con verte ir para comprobar que tenia razón, que lo nuestro no duraría más que un tiempo, nuestra historia tenia fecha de venicimiento. Me quejé, le pedí al menos que si el destino te llevaba lejos de mi, de lo nuestro, me quitara la cabeza para ya no pensarte, que me arrancase el corazón si era necesario, que se quedara con mi alma sin vida. Se rió de mi otra vez y te mostró, en su espejo, te mostró sonriendo, y del otro lado, me pude ver llorando como un espejismo sin silueta, pude entender que ya no era el motivo por el cual sonreías, eras felíz sin mi presencia, te sentías completo quizás, lleno de vida. Y yo, yo no podía estar hecha para vos: una chica fría, oscura y triste que nunca aprendió el significado de la felicidad ni sintió la luz rebosar su alma. 
Se me acerco, pude sentirlo rozando mi cabello, pude sentirlo hablarme al oído diciendo: "después de todo, nunca podrías haberle dado mucho más".
El diablo me dejo, sabía que ya no iba a levantarme, el sabía que no hacía falta apropiarse de mi alma, arrancarme el corazón o quitarme las ideas, el sabía muy bien que ya otro diablo lo había hecho. Otro diablo, vestido de hombre, me sedujo, me distrajo de mis propósitos y se quedó con todo lo que construí, con todo lo que era y quedaba de mi por ese entonces.



Y si, amo a mis amigas.
Feo dia el de hoy, juro que no sabia que las queria de esta manera, no me podria imaginar sin ninguna de ustedes, y lo peor que no estoy exagerando en nada de lo que digo, son mis hermanas del alma y me gusta decirlo porque es asi, cada una con lo suyo, tan diferentes, mis amigaaaas.
Solamente lo puedo resumir en un gracias. Las amo con el alma.

martes, 26 de abril de 2011

Nunca quise criticarte, prefiero reservar mi tiempo para halagarte aunque se que debería odiarte por ser tan exquisito a la hora de ver que es lo que realmente vale la pena y darte cuenta que no entro entre aquellas cosas importantes de tu vida. Entiende si escribo sobre nosotros, eres parte de mi vida aunque desees nunca haberme conocido. Soy un verdadero problema y creo que no soy quien para andarme con rodeos y hablar mal de quienes estan mejor. Comprendo que hiciste lo mejor para vos, actuaste segun tu bienestar y en parte, me alegra que sea así. A mi lado, probablemente lo hubiera arruinado todo con el tiempo. Te prometí que siempre iba a quererte y no mentí sobre ello, sólo espero que tu poder de discernimiento te permita verlo. Me convencí de que habías cometido un error al dejarme varada en este camino lleno de piedras, lleno de tanta mierda menos de amor pero entiendo también que mis caídas te dolían demasiado y que conmigo, te hacía caer a vos. No me detuve a ver que tus heridas también sangraban como las mías y obviamente, nunca me perdonaré haberte perdido de tal forma. Espero que perdones algún día mis errores y si no lo haces, tu voz siempre retumbará en mis oídos y me recordará que te tuve algun día y que mis problemas y mi estupidez te dejaron ir, que jamás volvere a ver tu sonrisa celestial. Deberías saber que por más que hayas puesto punto final a mi existencia en tu vida, algún día te veré caminar por la calle, te reconoceré, sonreiré y estaré segura de que estas mejor sin mi. Te veré y sonreiré porque seguiré queriendote sin que lo notes, sin que siquiera tengas que acercarte a mi ni yo a vos.